Servicios de análisis microbiológico, diseño de bioinsumos y acompañamiento en parcela. Cada formato se adapta al estado del suelo y al ciclo de la variedad, con entregables concretos y seguimiento en vendimia.
Cada parcela tiene un punto de partida distinto: textura, historial de laboreo, nivel de carbono orgánico y presión de sequía. Por eso planteamos tres modalidades de trabajo que se eligen según el objetivo de la campaña y el grado de seguimiento que necesites.
Una visita a la parcela con calicata y muestreo compuesto para caracterizar textura, pH, carbono orgánico y colonización micorrícica. Incluye informe con lecturas de campo, observaciones sobre estructura y una propuesta de prioridades para la siguiente campaña. Adecuado cuando llevas años sin analizar el suelo o sospechas de compactación en las calles.
Ver el detalle del diagnósticoDefinimos dosis, momentos de aplicación y productos según el estado fenológico, el tipo de cubierta vegetal y el riego disponible. Trabajamos con micorrizas, bacterias solubilizadoras de fósforo y enmiendas orgánicas maduras. Revisamos el plan a mitad de ciclo para ajustar si la vendimia se adelanta o si aparece estrés hídrico temprano.
Cómo se aplica el planPara bodegas y viticultores que quieren medir el efecto a medio plazo. Incluye visitas periódicas, control de indicadores microbianos sencillos y comparativa entre parcelas tratadas y testigo. El foco está en el carbono orgánico, la actividad biológica y la respuesta del viñedo en años secos. Se coordina con el equipo de campo de la bodega.
Ver criterios de seguimientoSi quieres ver cómo encajan estas modalidades con el resto de servicios, revisa quiénes somos y cómo trabajamos o vuelve a la página principal.
Trabajamos con bodegas y viticultores de Rioja que quieren mover ficha en el suelo, no solo en la hoja. El recorrido que sigue resume cómo se organiza un encargo real: desde la llamada inicial hasta la valoración de resultados tras la recolección. Cada paso tiene entregables concretos y momentos en los que conviene decidir.
Hablamos por teléfono o en la bodega para entender el historial del viñedo: variedad, portainjerto, manejo del laboreo, cubiertas y problemas recurrentes. Se define qué parcelas entran en el estudio y qué se espera resolver, ya sea compactación, clorosis, fatiga del suelo o simplemente mejorar la respuesta en años secos.
Se toman muestras compuestas por horizonte y, cuando procede, fragmentos de raíz fina para observar colonización micorrícica. Los análisis cubren carbono orgánico, fósforo disponible, pH, conductividad y recuentos microbianos orientativos. Sin esta foto previa cualquier recomendación de bioinsumo queda en el aire.
Con los datos en mano se decide qué cepas, consorcios o enmiendas tienen sentido para cada parcela, en qué dosis y en qué momento del ciclo. No aplicamos el mismo producto en toda la finca: la propuesta se ajusta a la textura del suelo, al vigor observado y al calendario de tratamientos fitosanitarios.
Coordinamos la aplicación con el equipo de la bodega o con el aplicador habitual, dejando por escrito lote, fecha, dosis y condiciones meteorológicas. Se marcan filas testigo sin tratar para poder comparar más adelante. Este registro es lo que después permite hablar de resultados con criterio y no de impresiones.
Durante el envero y la vendimia se revisan indicadores sencillos: estado hídrico, sanidad del racimo, peso de poda y, si la bodega lo permite, parámetros de maduración. Al final de campaña entregamos un informe con lo observado y una propuesta de continuidad para la siguiente temporada, ajustando lo que no haya funcionado.
Si quieres ver cómo encajan estos pasos con un caso concreto, revisa los formatos de trabajo por tipo de explotación o consulta el equipo y la trayectoria de VitisBio Rioja.