Seasonal Booking Workflow
Un proyecto centrado en cómo se organiza la reserva de servicios de biofertilización a lo largo del ciclo vegetativo de la vid, con decisiones tomadas sobre el terreno y no en una hoja de cálculo.
El punto de partida
Durante la campaña anterior, el equipo de VitisBio Rioja gestionaba las solicitudes de aplicación de micorrizas y bioestimulantes por teléfono y correo, sin un orden claro entre parcelas. Cuando llegaban varias peticiones la misma semana, resultaba difícil saber qué viñedo necesitaba la intervención antes, qué producto estaba reservado y qué técnico tenía disponibilidad real. La consecuencia no era dramática, pero sí incómoda: alguna aplicación se retrasaba unos días respecto al momento fenológico óptimo, y eso en un año seco se nota.
Qué se decidió cambiar
La idea no era montar una plataforma compleja, sino fijar un flujo de trabajo estacional que cualquiera del equipo pudiera seguir sin formación previa. Se acordaron tres cosas concretas:
- Agrupar las solicitudes por ventana fenológica (brotación, floración, cuajado, envero) en lugar de por orden de llegada.
- Asignar cada parcela a un técnico responsable desde el primer contacto, no al confirmar el pedido.
- Reservar los lotes de bioinsumos con antelación según el calendario previsto, no según la demanda puntual.
Cómo se llevó a la práctica
Se empezó con un cuadro compartido entre los dos técnicos de campo y la persona de administración. Cada fila es una parcela con su variedad, su estado de suelo y la fecha estimada de intervención. Las columnas recogen el producto previsto, la dosis orientativa y el margen de días en que la aplicación sigue teniendo sentido. No hay automatismos: el valor está en que todo el mundo mira la misma información y las decisiones se comentan antes de mover el calendario.
El primer mes sirvió para ajustar. Algunas parcelas de Tempranillo en suelos más arcillosos pedían una ventana más amplia de la que habíamos supuesto, y en viñedos viejos con cubierta permanente la aplicación de compost líquido podía adelantarse sin problema. Esos matices no aparecían en el plan inicial y ahora están anotados junto a cada finca.
Resultado tras la campaña
Al cerrar la temporada, el número de aplicaciones fuera de ventana se redujo de forma clara, aunque no llevamos un porcentaje exacto porque el registro no estaba pensado para medirlo así. Lo que sí notamos fue menos llamadas cruzadas, menos producto reservado que luego no se usaba y una conversación más ordenada con los viticultores sobre cuándo convenía intervenir. El flujo sigue siendo manual y probablemente lo será una temporada más: preferimos que madure antes de digitalizarlo del todo.
Si gestionas varias parcelas y quieres ver cómo encajaría este calendario en tu explotación, podemos revisarlo juntos con tus fechas reales de vendimia y tus análisis de suelo.
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